Arqueología del medicamento (parte 1): Nacen las especialidades farmacéuticas

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Arqueología del medicamento (parte 1): Nacen las especialidades farmacéuticas

Hasta entrado el siglo XIX los medicamentos se preparaban de forma extemporánea en las boticas/farmacias, siguiendo la receta del médico y de acuerdo con los ingredientes de las farmacopeas, formularios, obras técnicas de farmacia y la tradición, para adaptarse a las necesidades de un paciente determinado y a su evolución durante el curso de la enfermedad, de forma muy parecida a lo que actualmente conocemos en España como “fórmulas magistrales”.

Vidriera grabada al acido conservada en Farmacia Serra Mandri. Taller Espejos Murguia, y su boceto preparatorio. Inspirado en el retablo existente en la Catedral de Barcelona .( circa 1930)


Antes de que las dos profesiones de médico y farmacéutico no se diferenciasen, muchas veces el propio médico preparaba los remedios y los suministraba.

Escena de un laboratorio en el siglo XVIII


Esta forma de hacer cambió durante el siglo XIX  y se inició una gran revolución en la preparación de los medicamentos y en la farmacia.

El gran progreso en el descubrimiento de sustancias medicamentosas activas, el aislamiento de los principios activos de las drogas vegetales que se usaban desde siempre y el desarrollo de la síntesis química, hicieron aumentar mucho el repertorio de los ingredientes medicamentosos. 

Los procesos de manipulación de muchos de estos nuevos ingredientes y su disponibilidad en las farmacias, no era algo fácil de atender en las boticas convencionales.

A finales del siglo XIX y principios del XX se dio un gran paso en la terapéutica, con el aislamiento de los principales principios activos de las plantas. 

En 1804 Friedrich Stertürner (1783 – 1841) un farmacéutico alemán, ayudante de la farmacia  Cramersche Hofapotheke de Paderborn, aisló la morfina por primera vez a partir del opio. Le llamó morfina en honor a Morfeo el dios griego de los sueños.

Pierre Josep h Pelletier 17  88 – 1842) fue un farmacéutico francés que, con su colega Joseph Bienaimé Caventou (1795-1877), aislaron en 1817 una sustancia activa de las hojas de vegetales verdes que llamaron clorofila. En 1820 aislaron el alcaloide activo de la corteza de la quina y lo llamaron quinina. 
Después de este éxito, siguieron diversos alcaloides más, entre ellos la atropina de la belladona o la estricnina de la nuez vómica, etc. 
Otros compuestos que descubrieron incluyen colchicina y la veratrina. Fundaron un laboratorio para preparar sus productos.


                                                                        
Monumento fuente, erigido en Paris a la memoria de Pelletier y Caventou, que reemplaza el destruido por los alemanes durante la ocupación.

Etiqueta envase de Quinine Sulfate. Laboratoire Pelletier (circa 1920). Col. Serra Mandri.


Muchos otros principios activos medicamentosos se fueron descubriendo en estos años.
La conocida aspirina fue sintetizada en 1852 por parte del químico  Charles Gerhardt. Félix Hoffmann consiguió finalmente en 1897, sintetizar el acido acétilsalicilico puro a partir de la planta ulmaria.
 
 


Caja metálica de Aspirina Bayer- Meister Lucius (Francia circa 1930)

La obtención, disponibilidad y manipulación de estos nuevos ingredientes y su acondicionamiento en nuevas formas farmacéuticas, como  los comprimidos que nacieron hacia 1850,  fueron precisando de medios tecnológicos que empezaban ya a estar disponibles, pero eran imposibles de asumir para realizar la labor artesanal e individualizada que se hacía en las farmacias.

Esto va a generar la aparición de unos medicamentos “pre-envasados”,  que se denominaron en España “especialidades farmacéuticas” o simplemente “especificos”, en USA “patent medicines” y en Francia “spécialitées pharmaceutiques", que comenzaron a realizarse mientras fue posible en los laboratorios de las propias farmacias y progresivamente en locales distintos.

Este sería un rápido resumen de la evolución de la farmacia y de las especialidades farmacéuticas. De este proceso surgen los medicamentos que conocemos hoy en día.

Lo normal fue que algunos de estos “específicos”, debido a efectos terapéuticos sobresalientes y/o a la habilidad comercial del farmacéutico, se dieran a conocer, primero en la farmacia creadora para luego popularizarse y extenderse su venta a otras farmacias, lo que ya comentaré que desembocaría con el tiempo en la distribución farmacéutica y los mayoristas. 

Herencia de esta época, todavía es posible ver rótulos de farmacias en España con la mención «Centro de Específicos», que indicaba la disponibilidad de estos medicamentos . 

 

 

           

Fórmula preparada en forma de sellos o cachets  de Farmacia Dr Serra Millas, abuelo del actual titular de Farmacia Serra Mandri (circa 1940 ). 


Especialidad farmacéutica, Ferrum ® de FARMACIA Dr SERRA MILLAS, preparada en el laboratorio anexo. (circa 1930 )

Estas circunstancias, unidas a factores como una visión mercantilizada del medicamento y a la permisividad de la época en lo referente a posibles tratamientos, propició el desarrollo de muchos laboratorios farmacéuticos.
Inicialmente aparecieron en las propias farmacias, el germen de donde nacieron la gran mayoría de laboratorios farmacéuticos que existen actualmente y se llamaron “laboratorios anexos”. 

Antes de las regulaciones administrativas que los estados realizaron durante las primeras décadas del siglo XX, las legislaciones autorizaban la elaboración de medicamentos, siempre que estuviera dirigida por un farmacéutico, no distinguía, como ahora, las farmacias de los laboratorios en cuanto a derechos de fabricación de especialidades farmacéuticas.  

De esta época datan los últimos rescoldos de un corporativismo farmacéutico que había imperado tradicionalmente. A partir de entonces, las regulación de la profesión y del medicamento, iban a pasar rápidamente de las corporaciones farmacéuticas a los gobiernos.

Hacia 1910  ya existían muchos pequeños laboratorios que fabricaban centenares de  específicos. La gran mayoría de ellos con el tiempo desaparecieron, otros tuvieron un éxito temporal, a veces importante  ligado a algún medicamento exitoso y unos pocos se consolidaron y han perdurado hasta ahora.

Algunos casos famosos  muy conocidos son Laboratorios Merck fundada en 1827, por Friedrich Jacob Merck en la farmacia Engel de Darmstadt, en Alemania. También el de Karl Christian Friedrich Pfizer, inmigrante alemán en Estados Unidos fundador de Pfizer. 

 
(Friedrich Jacob Merck ) Engel Apotheke Darmstadt

Karl Christian Friedrich Pfizer 

En España fue ocurriendo el mismo fenómeno, pero a menor nivel debido al menor desarrollo industrial. La revolución industrial llegó a España más tarde que en otros países, también la falta de profesionales preparados lastró el crecimiento de la industria farmacéutica nacional española durante años. 

En este periodo España se vio invadida por multitud de especialidades extranjeras, principalmente francesas y alemanas. Esto no impidió el desarrollo de algunas importantes empresas farmacéuticas, como Laboratorios Almirall, nacida en Farmàcia Almirall de Barcelona en 1864, Reig Jofre originada en una farmacia de la calle Gran de Gracia de Barcelona, o Laboratorios Esteve que ilustra este apartado.

     

 
Imagenes de la Farmacia Esteve en Plana del Om (Manresa) España y vista de Laboratorios Esteve Healthcare, (Zona Franca, Barcelona) en la actualidad.

Hay que decir que este proceso se realizó hasta las primeras décadas del siglo XX,  no sin cierta resistencia inicial de los farmacéuticos, pues muchos consideraron esta novedad de los específicos como una competencia desleal y opinaban que el enfermo tenía más garantías con el producto preparado en la farmacia, por el farmacéutico de confianza, que empleando las especialidades poco fiables que inundaban los anuncios de la prensa.

En defensa de esta forma de pensar, se puede comentar el gran proceso de mercantilización que sufrió el medicamento y no paraban de surgir los llamados “remedios secretos”, elaborados sin limitación y alegando efectos salutíferos muy dudosos.

En países como los Estados Unidos tras la independencia, el déficit de cobertura médica y farmacéutica organizada, una visión muy especulativa de la enfermedad y la existencia de mucha población dispersa, provocó la proliferación masiva de lo que allí llamaron “patent medicines”.

Volviendo a España, con el tiempo se fueron creando los depósitos de distribución de  especialidades farmacéuticas en farmacias importantes, (nacieron las “farmacias centrales”), o en almacenes que antaño suministraban las materias primas para hacer fórmulas y que empezaron a proponer también específicos elaborados.
Estos fueron los precursores de los actuales centros distribuidores o mayoristas de farmacia, hoy en día, pilares fundamentales mediante los cuales todas las farmacias pueden disponer de los específicos comercializados para ponerlos al alcance de toda la población, incluso de lugares remotos del país.

 
La Farmacia Central de Lugo, conserva el nombre actualmente. Circa 1930)


Otro hito en la historia del medicamento fue a principios del siglo XX,  el nacimiento de lo que llamaríamos el medicamento moderno, verdadero antecesor de los actuales, basado en conceptos como la investigación, estudios clínicos, y el patentado de las moléculas. 

Con el medicamento Salvarsan® de 1910,  se dio  un importante golpe de timón, cuando Paul Ehrlich estableció, con los laboratorios Hoechst AG, una nueva relación, introduciéndose una complicidad en el proceso de creación y comercialización entre el laboratorio farmacéutico preparador y el ámbito de la investigación y ensayos clínicos, para lograr la creación de moléculas patentables y más seguras como las actuales. 

         

Salvarsan ® (circa 1910)

Paul Ehrlich  1854-1915

Los avances técnicos propios de la revolución industrial, la implantación del sistema de patentes, el nacimiento de la publicidad y el desarrollo de los medios de transporte, fueron otros factores muy importantes para la expansión de esta nueva forma de hacer el medicamento. 
Se produjeron mejoras en el envasado y aparecieron conceptos como la  fabricación masiva y la publicidad, nacidas del interés de los “vendedores” en comunicarse mejor con los “clientes” para conseguir la venta de estas nuevas grandes producciones.

El importante desarrollo de los medios de comunicación y de locomoción propició la divulgación universal de las novedades medicamentosas. 
El ámbito de las especialidades farmacéuticas sufrió un proceso de mundialización. Las  Exposiciones Internacionales, (la primera tuvo lugar en 1851 en Londres), fueron importantes escaparates para la difusión de los nuevos productos y provocaron un espíritu de emulación en los fabricantes locales. 

Materiales del envase farmacéutico

Además de la evolución de los ingredientes de las “especialidades farmacéuticas”, que es el lado más profesional de la historia del medicamento, tiene también mucha importancia para mí la evolución de los materiales del envasado de los productos y de su ilustración, un reflejo de las corrientes artísticas de las épocas que se han ido sucediendo.

Hasta la Revolución Industrial, había muy pocos productos de consumo envasados. Las farmacias entregaban al público los medicamentos que preparaban, en unos envoltorios y una frasquería artesanal, que a menudo se reaprovechaba.

El nuevo laboratorio farmacéutico industrializado no tardó en pedir a los fabricantes de envases unas presentaciones capaces de hacer los medicamentos más transportables, más reconocibles y atractivos, para que dotados de una identidad propia, destacasen en las estanterías de las farmacias y en las publicidades que realizaban. 
Una necesidad común a la de todo tipo de productos de consumo, con los matices propios del caso. 
A partir de las últimas décadas del siglo XIX, se nota una evolución en el envasado farmacéutico, con el empleo de materiales novedosos y mejoras en los materiales clásicos, como el papel impreso, el cartón, la frasquería de vidrio industrial, el corcho, el metal, etc.  
Anecdóticamente se emplearían también la cerámica, la  baquelita, (descubierta en 1906) y más raramente la madera, hasta la llegada del plástico en pleno siglo XX. 


Ungüento de Holloway ®. Bote cerámico. Circa 1890. Col. Serra Mandri

Pastillas Bonald ® baquelita (1930)

Lapiz mentol. Francia Circa 1900  C. Serra Mandri                                                                                         
El envase de vidrio, fue el envase por excelencia de la farmacia hasta el siglo XX. Su fabricación era artesanal hasta que, a principios de 1900, se creó la primera máquina automática de producción de envases de vidrio. A menudo los laboratorios hacían grabar el vidrio para personalizarlo, lo que ha dado lugar a que algunos ejemplares de esta época sean muy buscados por los coleccionistas.


Dos envases de vidrio de Sales de Carlsbad ® en vidrio azul y verde. (circa 1900 ). Col Serra Mandri
    

Botella de Vegetalin ® Lab. Spa y detalle del vidrio grabado.(Circa 1920). Col Serra Mandri


No se entendería el envasado en vidrio sin las correspondientes etiquetas,  que en su concepto moderno, nacen  a finales del siglo XVIII en Francia, con la aparición de la máquina de hacer papel y por la generalización y los progresos de la litografía, una técnica de impresión que consiste en grabar un dibujo en una piedra o plancha metálica para después imprimir copias del original. 
 


Envase de vidrio de Aconitine Merck ® con etiqueta , tapon , capillo y lacre. (Circa 1890). Col. Serra Mandri

      
Envases con el papel de protagonista:  Pildoras Trayner ® y Iodargirum Llopis ® (Circa 1900). Col. Serra Mandri


En 1861 en Gran Bretaña, una ley, la Licensed Grocer's Act,  permitió a los comerciantes vender alimentos envasados, lo que impulsó la fabricación de cajas y envases para una gran variedad de productos, galletas, tabaco, y también medicamentos. 

En 1885, los hermanos William y James Lever, dueños de una pequeña fábrica de jabón en Warrington, al norte de Inglaterra, en lugar de vender su producto a granel, decidieron bautizarlo, darle un nombre,  Sunlight Soap, y empaquetarlo en envoltorios personalizados. Sunlight Soap se  considera uno de los primeros productos pre-envasados. La empresa de los hermanos Lever derivaría con los años en Unilever, la actual multinacional.

     


El famoso Sunlight Soap ® primera versión en cartón y una versión francesa mas moderna. Col. Serra Mandri


Otro material muy importante para el envasado de medicamentos, fue el cartón. 
Hay muchos objetos que empleamos a diario sin saber de dónde vienen ni como aparecieron, uno de ellos es el cartón, cuya invención se produjo en la antigua China, pero su empleo moderno nació en Alemania e Inglaterra a principios del siglo XIX. Sin embargo, las cajas de cartón, no empezaron a emplearse a gran escala hasta 1890, cuando Robert Gair, un escocés afincado en Estados Unidos,  inventó la caja plegable. 

Anteriormente la manipulación de las cajas de cartón de modo artesanal era muy laboriosa. La caja de cartón se impuso para mejorar la protección y la imagen exterior de los específicos.

 
En 1871 Albert L. Jones, un técnico farmacéutico norteamericano dedicado a la perfumería y preocupado por las roturas de sus frascos, durante el transporte tuvo la idea de envolverlos en papel corrugado para conseguir volumen y amortiguar los golpes. Este fue el origen del papel ondulado como elemento de empaque de protección.
 


Publicidad de taller de Barcelona especializado.  (circa 1930). Col. Serra Mandri
 


Colección de cajas de farmacia Serra  para el envasado de fórmulas. (circa 1930)


Las cajas de los productos de consumo realizadas en metal, son objeto de especial atención por parte del coleccionismo porque han resistido mejor el paso del tiempo, y porque se conservaron en muchos hogares como recipientes domésticos.

Hacia 1850, la Inglaterra victoriana era el mayor fabricante de hojalata, pues controlaba las principales minas de estaño del mundo y la incipiente industria de cajas de metal gozaba de prestigio. 

Los envases se fabricaban con delgadas hojas de acero finamente revestidas con estaño, que luego se doblaban para darles forma. El progreso de las técnicas de laminado e impresión, permitió el empleo generalizado de la lata, primero etiquetada y luego decorada a mano, hasta que en Londres alrededor de 1860,  Robert Barclay  realizó las primeras pruebas de transferencia de tinta desde un papel a una lámina de hojalata. 

Los envases de galletas fueron seguramente los más espectaculares,  parece que el primero fue encargado en 1868 por Huntley y Palmers de la firma londinense De La Rue con un diseño de Owen Jones. No tardaron en usarse para productos de venta en las farmacias. 
Los avances técnicos permitían  imprimir un variado abanico de formas, bellas imágenes, nuevas tipografías  y unos atractivos colores. 

Envase con forma: Camomilla Borgosesia ® Italia (circa 1880). Col. Serra Mandri


 
Envase con forma de Pharmacie Henri G. Flach de Paris  (circa 1900). Col. Serra Mandri


El empleo del metal se fue generalizando para el envasado de productos de farmacia, y para la exposición y venta a granel de su contenido. Ilustramos estas líneas con ejemplos, curiosos de unos primeros expositores.
 

     
Recipiente de Sliuppery Elm Henry Trayder ®  USA  (circa 1890). Col. Serra Mandri
 


Recipiente de Eukalyptus Menthol Bombons Henze ® Alemania , (Circa 1930). Col. Serra Mandri


Por descontado, las cajas podían ser también meramente funcionales sencillas y baratas, además se personalizaban con etiquetas de papel adheridas. Pero algunos productos más lujosos se decoraban totalmente para el cliente, siendo generalmente el responsable de la decoración el propio fabricante, que solía tener un dibujante en la plantilla, aunque a veces se recurría a artistas externos. Todo dependía del presupuesto.


Tesoro del Estomago ® España   (Circa 1910). Col. Serra Mandri
 

 
Gosierine Dalloz , Francia, dec. atribuida a Mucha (Circa 1900). Col. Serra Mandri

A veces las decoraciones se reaprovechaban para diferentes marcas de productos iguales, como se puede apreciar en estos curiosos ejemplos de  dos sales de Seidlitz inglesas, con marcas que comparten parcialmente la ilustración. 

   
Sal de Seidlitz . Gran Bretaña (circa 1930) Col. Serra Mandri

Si tienen en su casa envases metálicos antiguos, pueden entretenerse a mirarlos con la ayuda de una lupa, pues no es raro que el nombre del taller fabricante aparezca en letra pequeña en algún rincón del envase, lo que nos da un valioso dato para identificar su autoría. Se puede apreciar con alguna dificultad en los ejemplos mostrados a continuación.

En muy pequeño se aprecia en el bajo de la cajita, el nombre del litógrafo Cirages Français de Santander.(España) Circa 1900). Col. Serra Mandri

 
Se aprecia Burdick&son Albany (USA) (circa 1900). Col. Serra Mandri

Actualmente existe mucho interés en preservar estos envases históricos. Por su mejor conservación y la persistencia de su belleza y colorido, los envases metálicos, denominados en los países de lengua inglesa “tin box”, en Italia, “scatole di latta”, en Francia ,“boites de tole”, tienen muchos coleccionistas. 

Se originan en el campo de la alimentación: galletas, cacaos, membrillos, especias, caramelos; también en el de la cosmética, y se extendieron en otros muchos sectores como el del tabaco y como no, el de los medicamentos.

Les invito a recorrer la interesantísima base de datos “PHARMAKOTEKA”, de la Universidad de Barcelona, presente en Internet, una iniciativa sin parangón en el mundo, donde hallarán las fotografías y fichas, de muchos productos farmacéuticos históricos, principalmente españoles.

Allí encontraran muchos ejemplos de la evolución del envasado de los medicamentos. 
Farmacia Serra Mandri es colaboradora de Pharmakoteka.

Acabo esta primera parte mencionando de forma anecdótica que los aficionados a este tema de las antiguas especialidades farmacéuticas, tenemos un nombre un poco raro en Francia, pues se llaman medicapyxiphilistes.

 

 

Catalá:
“Arqueologia del medicament” : sota aquest títol comentem el naixement de les especialitats farmacèutiques, el seu desenvolupament, el seu envasat, la seva imatge, i les circumstàncies que envolten els seus inicis

English:

“Archaeology of medicine” : Under this title we discuss the birth of pharmaceutical specialties, their development, their packaging, their image, and the circumstances surrounding their beginnings.

Français:

« Archéologie de la médecine » : Sous ce titre, nous abordons la naissance des spécialités pharmaceutiques, leur développement, leur conditionnement, leur image et les circonstances de leurs débuts.