A pesar de su popularidad actual, los probióticos no son un invento reciente. Los efectos beneficiosos de la fermentación de la leche y de otros vegetales diversos, se conocen desde la antigüedad y en diversas culturas. Se calcula que el Kéfir, obtenido de la fermentación de la leche de cabra, se conoce desde 7.000 años AC, al igual que otros productos fermentados populares como la cerveza o el vino.
El Kéfir, es una bebida que preparaban los pastores de las montañas del Caúcaso, dejando reposar la leche de cabra en unos odres fabricados a partir de piel de cabra. Según se iba desarrollando la fermentación y se consumía el contenido, se añadía más leche.
El Kimchi coreano, el Kishk egipcio, el Laban árabe, el Gari nigeriano, el Magou sudafricano, el Nham tailandés o el Balao filipino, son otras formas ancestrales de derivados lácticos similares fermentados.
En el siglo XIX, se inició el estudio e investigación de estos procesos bioquímicos a raíz de los descubrimientos del gran Louis Pasteur (1822- 1895) , el padre de la microbiología, que en 1857 , publicó “Mémoire sur la fermentation appelée lactique” donde estableció el origen microbiano de las fermentaciones. En 1863 puso a punto el proceso de la pasteurización.

Louis Pasteur (1822- 1895)
En 1908 el premio Nobel Elie Metchnikoff (1845 – 1916), dio otro gran paso al estudiar los efectos beneficiosos de los productos de fermentación sobre la salud de la población. En 1907 escribió “The Prolongation of Life” dónde relacionó la longevidad de los habitantes de las zonas rurales de Bulgaria, con el consumo de los productos lácteos fermentados.
Se le considera ruso, aunque era de origen judío rumano y nació en la actual Ucrania. Fue un gran científico y el pionero de la inmunología, al mencionar por primera vez el proceso de fagocitosis, entre otros grandes logros científicos. En 1887 abandonó Rusia definitivamente y comenzó a trabajar en el Institut Pasteur de Paris, del que acabaría asumiendo la dirección colegiada.

Elie Metchnikoff , (1845 – 1916)
Sus trabajos tuvieron en su tiempo gran repercusión mediática, como se deduce de esta caricatura en esta publicación francesa de 1910, “Revue Chanteclair “
Todo comenzó el 8 de junio de 1904, cuando Metchnikoff manifestó en Paris, en una conferencia titulada “Vejez”, que el envejecimiento era causado por putrefacciones dañinas originadas en los intestinos. Dijo que en el intestino, se hallaban unas bacterias beneficiosas que se favorecían comiendo yogur u otros tipos de leche agria. Comentó también que en sus experimentos, en placas de cultivo, las bacterias convertían el azúcar de la leche en ácido láctico, que mataba los gérmenes que causan la putrefacción. Manifestó que si estos microbios produjeran la misma acidez en el intestino humano, podrían detener la "putrefacción intestinal" que, según él, precipitaba el envejecimiento.
Según él, el mejor método era el llamado “bacilo búlgaro”, una bacteria que se encontraba en el yogur procedente de Bulgaria. Al día siguiente en la prensa se pudo leer: “Aquellos de ustedes, bellas damas y brillantes caballeros, que no quieren envejecer ni morir, aquí está la preciosa receta: ¡coman yogur!”. La noticia traspasó las fronteras y muchas publicaciones de Gran Bretaña y Estados Unidos se hicieron eco.
La bacteria probiótica del yogur búlgaro, Lactobacillus bulgaricus, fue descubierta en 1905 por el médico y microbiólogo búlgaro Stamen Grigorov (1878- 1945) a la edad de 27 años.
Grigorov trabajaba entonces en el laboratorio de microbiología del Profesor Léon Massol en Ginebra, cuando descubrió que un bacilo era responsable de la formación del yogur bulgaro. En esa época, en el Instituto Pasteur de París, Ilya Mechnikov investigaba por qué en algunas zonas de Bulgaria se daba un índice de longevidad tan alto, concluyendo que era debido al consumo diario de yogur. Mechnikov invitó a Grigorov a presentar su descubrimiento en París.
El yogur y el Kefir empezaron a popularizarse en toda Europa, bajo diversas formas y se comenzó a plantear también el empleo como medicamento de estas bacterias “tan beneficiosas”.
En 1965 los científicos estadounidenses, Lilly DM y Stillwell RH publicaron un artículo en la revista Science titulado “Probiotics. Growth promoting factors produced by micro-organisms”. En él divulgaron el término “probiótico” para describir cualquier sustancia u organismo que contribuyera a mantener el equilibrio intestinal en los animales, aunque en 1953 el bactériologo aleman Wemer Kollath ya había utilizado este termino.
Especialidades farmacéuticas
En Francia, científicos vinculados con el Institut Pasteur, dieron un fuerte impulso a la investigación de los probióticos, con finalidad médico-farmaceutica.
En 1906 apareció el específico Lactobacilline® del laboratorio Le Ferment, a base de Streptococcus thermophilus y Lactobacillus delbruekii (Bacilo búlgaro), en forma de tabletas desecadas. Se observa en el texto de la cajita la mención que era la formula elegida por Metchnikoff.

Lactobaciline ® . Lab. Le Ferment. Col. Serra Mandri (circa 1910)
Se idearon varios modos de empleo para que estos bacilos puedieran emplearse en forma de tabletas, a veces en forma líquida o en forma de polvo, para tomar directamente o para añadirlas a la leche para agriarla. En París, se podía obtener la "Leche cuajada Lactobacilina", además de las tabletas.

Inmediatamente surgieron otros específicos en Francia que tuvieron amplia difusión en todo el mundo, como Fermenlactyl®, del propio instituto Pasteur.

Folleto descriptivo para uso médico (1910)
Otro específico, Biolactyl® del laboratorio Fournier Freres, se presentaba en forma líquida o seca y era preparado a base de la bacteria del yogur búlgaro, Lactobacillus bulgaricus, llamado también entonces Fermento de Massol, y Streptococus thermophylus. En España fue comercializado por los Laboratorios Abelló.

Biolactyl de Fournier Freres, comercializado en España por Abelló, y su prospecto. Col. Serra Mandri (circa 1920)
En la primera década del siglo XX aparecieron otras marcas, como Lactimase Couturieux ®, o Lacto Ferment Mialhe ®, Bulgarine Thepenier ® , que indicaba en su publicidad el crecimiento en substrato vegetal, etc.

La marca mas famosa y extendida en todo el mundo, sería el famoso Lacteol ® del Dr Boucard, que será protagonista de la segunda parte de este articulo, dedicado a los probióticos.
En la literatura médica, se aconsejaban para evitar “la putrefacción intestinal” y se preconizaban para tratar las enteritis, “diarrea verde” de los lactantes, la fiebre tifoidea, y para las enfermedades tropicales que en esta época de colonización europea tenían una gran importancia.
Los Laboratorios Biológicos André de Paris prepararon Lactolaxine Fydau ® que apareció un poco mas tarde (en 1912 ya se publicitaba en Francia y se expandió por todo el mundo en los años 20), era una variante que asociaba fermentos lácticos al laxante fenolftaleina y al prebiótico agar-agar, con una finalidad reguladora del estreñimiento y de reeducación intestinal.

Envase de Lactolaxine Fydau. Col. Serra Mandri (circa 1930)
Tambien enfocado para el tratamiento del estreñimiento , alcanzo mucha notoriedad Lactobyl (r) . de los Laboratoires Lobica.

Muestra de Lactobyl ®,Lab. Amor Gil, para España .Col. Serra Mandri (circa 1940)
No puedo dejar de mencionar una de sus publicidades que fue obra del famoso pintor Victor Vasarely (1906- 1997) . El artista húngaro estaba afincado desde 1930 en París. En su juventud había estudiado medicina, pero la abandonó a los 20 años, se decantó por el mundo del arte. Durante sus primeros años en la capital francesa trabajó para subsistir como diseñador de publicidad , a veces para la industria farmacéutica.
Victor Vasarely, desarrolló un estilo particular del arte abstracto, geométrico y creando así la tendencia denominada Op-art (Optical Art). El artista juega con patrones de formas geométricas y colores brillantes haciendo que el ojo del espectador perciba sensación de movimiento.

Imagen de Vasarely para un folleto de Lactobyl® (circa 1940)
Fuera de Francia, en Gran Bretaña, Wilcox, Jozeau and Co. preparaban los fermentos lácticos en forma de polvo, junto con el aparato necesario para la preparación del yogur y en tabletas. Allen y Hanbury comercializaron los lactobacilos con el nombre de Sauerin®. En Alemania existió la marca Paskal Jogurt®.
En Portugal el laboratorio J.J. Fernandes fundado en Lisboa en 1916, se preparaba una línea de harinas dietéticas, cafes malteados y un alimento infantil, la harina A Ama Ideal Lacto-bulgara ®, que incorporaba fermentos lácticos.

A Ama Ideal ® harina lacto-bulgara . Col. Serra Mandri (circa 1920)
En Japon en 1919 se fabricó la bebida fermentada Calpis® que se hizo rápidamente popular, pues en forma concentrada se conservaba bien sin refrigeración. En 1930, el Dr. Minoru Shirota de la Escuela de Medicina de la Universidad Imperial de Kioto, inspirado por los escritos de Metchnikoff se convirtió en la primera persona en el mundo en cultivar la cepa de bacterias lácticas Lactobacillus casei y creó una bebida que llamada Yakult. El nombre deriva del esperanto Jahurto, que significa yogur. Esta bebida de leche fermentada o alimento probiótico, se introdujo en 1935 y sigue existiendo en la actualidad.

Volviendo a Francia, en 1923 un biólogo francés llamado Henri Boulard, que investigaba las enfermedades tropicales en Indochina, observó los efectos beneficiosos que se obtenían masticando frutos de lychee y mangostan fermentados, aislando una cepa bacteriana que se denominó Saccharomyces boulardii, que fue la primera sin un origen lacteo.
Años después, el laboratorio Biocodex lo comercializaría con el nombre de Ultra-levura®, producto que sigue existiendo actualmente. En USA , se desarrolló un equivalente , llamado Florastor®
Probióticos en España
En España, Isaac Carasso (1874-1939) fue un empresario de origen judío sefardita, de Salonica, que emigró a raíz de los conflictos belicos de los Balcanes. Debido a sus viajes conocía las virtudes del yogur búlgaro. Se puso en contacto con Metchnikoff, también de ascendencia judía, que le suministró los bacilos que intervienen en la elaboración del producto.
Isaac Carasso colaboró con el Dr. Jaume Ferran i Clua (1851 - 1929), un ilustre medico i bacteriólogo descubridor de la primera vacuna contra el colera, que contó con su respaldo científico para que su producto se considerase un remedio medicinal. Avaló con su nombre sus presentaciones médicas.

El Dr Ferran acompañado por el rey de España , Alfonso XIII (1929)
Así nació la famosa marca Danone, que no solo elaboraba el clásico yogur, sino que lo presentaba también en forma de comprimidos, como puede apreciarse en esta publicidad de 1926. Isaac Carasso llegó a un acuerdo con la empresa de tranvías y correos, para que los cobradores de las líneas transportaran los botes de yogur a las farmacias. En 1930, gracias a la afición de Isabel, la hermana de Alfonso XIII, por los yogures de Danone, la empresa se convirtió en proveedor de la Casa Real.


Envase de Danone con el nombre de Ferran. Col. Serra Mandri (circa 1930)
En Barcelona se fundó en 1919 la compañía Danone. La denominación Danone fue en honor de uno de sus hijos, Daniel, al que llamaban Danon.
La Casa Real española comenzó a utilizarlo, lo que ayudó a su popularización. En 1930 se inauguraron en Madrid, unas nuevas instalaciones.
Las madrileñas Yoghourt-Cit (1915) y Maybul (1918).

En 1927 Daniel Carraso, se independizó, abandonó Barcelona para instalarse en París y fundó la Societé Parisienne du Yoghourt Danone, con el respaldo financiero de su padre.
Isaak siguió comercilizando el yogur Danone en España, hasta la Guerra Civil. En 1941, Daniel, huyendo de los Alemanes, emigró a los Estados Unidos y estableció la empresa en Nueva York. Su hermana Flor murió en Auschwitz.
En 1949 se sustituyeron los botes de porcelana por envases de vidrio. La última descendiente española, Marina Carraso, vendió en 2016 las participaciones de la filial española que continuaban en la familia. Actualmente es una de las mayores compañías alimentarias del mundo, con sede principal en Francia.
Surgieron otros elaboradores en toda España, en Madrid Yoghourt-Cit ® del doctor Torres Canal , que se anunciaba en el periódico ABC para los enfermos de estómago y de intestinos.
Otra marca pionera en España, fue el específico Bacilina Bulgara ® , del laboratorio Gonzalez Suarez de Barcelona , con una presentación líquida.
El laboratorio preparaba el producto diariamente, y le daba unas validez de 3 meses. Eran fermentos vivos, y se recomendaba tomarlos con leche.



En Valencia los Laboratorios Aurelio Gamir prepararon tempranamente los Papeles Yhomar®, publicitados como se aprecia en este anuncio de 1917.


Ejemplar de Papeles Yhomar ® de Lab. Aurelio Gamir . Col. Serra Mandri (circa 1930)
Mas tarde el Instituto Llorente de Madrid en la década de 1920 preparaba Neolactol ®

Ejemplar de Neo Lactol . Col. Serra Mandri (circa 1930)
Fermentos Lacticos Vian ® fue un preparado del Dr Roig Perelló, creador de la Farmacia - Laboratorio El Siglo, y eran unos fermentos vivos, en tubitos monodosis. Aparecieron hacia 1924

Envase 1930 apr.de col. Concordia Farmaceutica y otro de 1950 apr. Col. Serra Mandri
En la década de 1930, se empezó a dar preferencia al Lactobacilus acidophilus sobre el bulgaricus, pues se comentó entre la clase médica que colonizaba mejor el colon humano y era mas eficaz.
Es imposible referenciar los derivados de fermentos lácticos que fueron apareciendo en las farmacias españolas, siguiendo en gran medida la estela del Lacteol ® del Dr Boucard, que se distribuyó ampliamente en España, por lo que muestro solo algunos pocos que tengo en mi colección. .

Bacilag ® Laboratorios LAT y Bacilactol ® Laboratorios Riera. Col. Serra Mandri

Nigardyne ® de Laboratorios Milo ( Zaragoza) Col. Serra Mandri

Los laboratorios barceloneses Inyecta S.L., comercializaron el específico Superlactic ®. Col. Serra Mandri
Un caso especial es el del producto Vegetina ®, a base de almendra, de los laboratorios Valeriodo, que intentó introducir el Yogur vegetal, en los años 40 . No tuvo éxito comercial, a pesar de que la leche de almendra fermentada produce un buen producto.

Vegetina®, a base de almendra, de los laboratorios Valeriodo. Col. Serra Mandri
Cabe mencionar un producto curioso, del que ya hablamos en un artículo anterior - "Electricidad y medicina: Los medicamentos eléctricos" - que se formuló y fabricó en España en 1920, llamado Electrolactil. Se trata de un preparado a base de fermentos lácticos o probióticos, preparado en una solución de lactosa y sacarosa a la que se le aplicaban corrientes eléctricas.

Electrolactil® Col. Serra Mandri
Nuestro agradecimiento a la web amiga PHARMAKOTEKA por las imágenes de Bacilina Bulgara ® y Fermentos Lácticos Vian ®
Català:
Història de la farmàcia. Història del disseny gràfic. Història de la publicitat. Història del medicament. Història de la medicina. Medicaments vintage. En aquest article realitzem un passeig historic pels ferments làctics, precursors dels probiòtics
English:
History of the pharmacy. History of graphic design. History of advertising. History of medicaments. History of medicine. Vintage medicines. In this article we take a historical tour of lactic ferments, precursors of probiotics.
Français:
Histoire de la pharmacie. Histoire du graphisme. Histoire de la publicité. Histoire des médicaments. Histoire de la mèdecine. Médicaments vintage. Dans cet article, nous faisons un tour historique des ferments lactiques, précurseurs des probiotiques.


