Medicinas de Patente en Estados Unidos (Parte 1)

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Medicinas de Patente en Estados Unidos (Parte 1)


Me han llamado siempre la atención estos remedios del siglo XIX, orginarios de Estados Unidos, envueltos en un rustico papel, con una tipografía tipo “far west”. Debe ser porque el subconsciente regresa a aquellas películas que llamábamos de “indios y vaqueros” que poblaron la infancia de mi generación en España. 


Mandrake pills Dr. Schenck´s. circa 1890. Col. Serra Mandri


En el verano de 2025, hace un año, me decidí a hacer un artículo sobre este tema aprovechando unos frasquitos de la colección. Resultó una tarea muy distraída pues como verán, abundan historias muy curiosas y muchas anécdotas.
En los Estados Unidos y Gran Bretaña estos remedios se conocen como “patent medicines”, lo que en España podríamos traducir textualmente como “medicamentos patentados” o especialidades. A pesar de su nombre, no se solían patentar y en todo caso, lo que se patentaba no era la fórmula sino únicamente el nombre.

Las “patent medicines” que descubriremos en la segunda parte del artículo, tienen en común la referencia a los primeros nativos de america del norte.
Desde mediados del XVIII hasta entrado el siglo XX, tiene lugar el auge de las “patent medicines” en Gran Bretaña y Estados Unidos, por razones algunas comunes con España y el resto de Europa, donde también proliferaron los “remedios secretos” y por otras razones peculiares del caso americano. 
   


Beecham´s Patent Pills ®. Inventada en 1842 por Thomas Beecham en Lancashire Gran Bretaña. Col. Serra Mandri


La medicina disparatada del siglo XVIII

A finales del siglo XVIII, la medicina seguía basada en la teoría “humoral hipocrático-galénica”, que dominó la medicina hasta bien entrado el siglo XVIII. De forma resumida, esta teoría que ahora nos parece disparatada, planteaba que el cuerpo se compone de unas sustancias básicas, unos fluidos, o humores que deben permanecer en equilibrio. 


Ilustración del siglo XVI de los cuatro humores: Flegmat (flema), Sanguin (sangre), Coleric (bilis amarilla) y Melanc (bilis negra)


Eran la sangre, flema, bilis amarilla y bilis negra y las enfermedades, tienen su origen en una alteración de dicho equilibrio. 
El idioma de la medicina, entonces aun era el latín, y tenía vigencia la Teriaca de Andrómaco inspirada en obras clásicas , como la “Materia Medica” de Dioscórides, que había marcado el empleo de las plantas medicinales, desde el siglo I DC. 

Fruto de estos enfoques antiguos, los métodos de curación que aplicaban los medicos, resultaban a menudo inútiles o contraproducentes. Por ejemplo eran habituales las sangrías para curar enfermedades cardiovasculares, infecciosas y otras, que causaban en realidad un debilitamiento del enfermo.

Una publicación muy interesante que describe muy bien la situación y está muy bien documentada es “The Toadstool Millionaires”, escrita por James Harvey Young, Ph.D. en 1961. Recoge casos, como uno de 1793 cuando un médico notable de Filadelfia, Dr. Benjamin Rush, el fundador de la escuela de medicina de dicha ciudad, durante una gran epidemia de fiebre amarilla, probó muchos medicamentos sin resultado, y llegó a la conclusión de que la causa era un exceso de excitación de los vasos sanguíneos con hipertensión. Prescribió sangrías, purgantes drásticos y calomelanos (un derivado del mercurio) en cantidades muy altas. En consecuencia los enfermos languidecían, perdían los dientes, y pocos evitaban la muerte.

Otro ejemplo sería el del Dr. Donald Kennedy que propuso la teoría de la medicina basada en la sangre. Según él, las enfermedades comienzan por el estómago y el higado, recorren el cuerpo, desequilibran los humores y como no hay personas iguales, atacan un punto débil diferente según los casos. Según su teoría, un elixir de su invención ( con 42º de alcohol), solucionaba la enfermedad. El “Medical Discovery,” que así se llamaba el producto, luchaba y eliminaba los puntos débiles del cuerpo.

Los procedimientos médicos como los de estos ejemplos no eran raros. Algunos como el primero, resultaban un suplicio para el enfermo, otros como el segundo un fraude.
Incluso algunos avances conseguidos, como las anestesias con eter eran un problema, no era sencillo controlar las dosis, muchos pacientes no las toleraban y algunos padecían mucho en la postanestesia. La entrada en un hospital, era vista a menudo como la antesala de la muerte. 
Los avances producidos en la Edad Media, Renacimiento e Ilustración no impedían que siguiera resultando una medicina arcaica y poco eficaz.

 
Boticarios e inspectores examinan el proceso de preparación de la triaca en Bolonia. Aleardo Terzi. Reproducido por Domenico Ramponi (1818). Biblioteca dell’Archiginnasio, Bolonia. Fuente Wellcome Collection.
*La Wellcome Collection es un museo y biblioteca gratuitos, de Londres U.K. Posee magnificas colecciones sobre el pasado, el presente y el futuro de la salud.

Para salir de esta ineficacia, la medicina, de finales del XVIII y comienzos del XIX, había visto aparecer diversas teorías especulativas, personales, algunas de ellas muy alejadas de la realidad de los enfermos y habituó a la sociedad a admitir como verdades indudables, experiencias y opiniones personales poco contrastadas. 

La mentalidad de la sociedad ante la enfermedad, no era la de nuestra época, la ignorancia era total, e imperaba un esquema mental que hacía responsable al propio individuo y finalmente a Dios del estado de salud y de la evolución de las enfermedades. 
Así pues no es extraño que la gente aceptase muy bien unas “patent medicine” que le prometía una curación, simple, mas barata y generalmente con un sabor agradable

La medicina y la farmacia en el nacimiento de Estados Unidos

 
Mapa de Estados Unidos en 1775. Fuente Wikipedia.

Cuando en 1776, se produce la independencia de Estados Unidos, la población americana era dispersa, con amplias zonas rurales y los médicos escasos, pues el modelo colonial ingles hasta entonces imperante, había desarrollado un sistema educativo muy pobre para los habitantes de sus colonias y totalmente inexistente para los indígenas. Incluida la enseñanza de la medicina. 

Desde inicios del siglo XVII, la práctica médica en Gran Bretaña contemplaba varias profesiones, médicos, barberos cirujanos, boticarios, “químicos drogueros”, pero sus competencias eran conflictivas y los estados solo empezaban a regularlas. Un cirujano barbero, identificado como “señor” y no “doctor”, era una persona que solo podía realizar procedimientos quirúrgicos con derramamiento de sangre, terapia de ventosas, extracción de dientes y amputaciónes. 
Esta regulacion no se hizo realidad en la colonia americana. Los médicos, con su educación universitaria procedente de Gran Bretaña, llegaban a Estados Unidos, desde la metrópoli y practicaban cirugías y preparaban medicamentos. Igualmente los cirujanos y boticarios también ampliaban su radio de acción, dando lugar finalmente a una atención muy deficiente para los enfermos. 

En 1769, cuando Louisiana volvió a ser española, su gobernador, Don Alejandro O'Reilly, estableció el examen obligatorio para los que quisieran ejercer como farmacéuticos en ese territorio. En una proclama, del 12 de febrero de 1770, se dictaron las primeras leyes reguladoras para las profesiones sanitarias en el actual Estados Unidos. Sin embargo su seguimiento también fue escaso.
 

             
Alejandro, conde de O'Reilly ( 1723–1794 )      Benjamín Rush (1746 -1813)


La primera escuela de medicina en America fue fundada por los españoles, como la Real y Pontificia Universidad de México en 1551, que incorporó la primera cátedra de medicina en 1578 y cátedras de anatomía y cirugía desde 1621. En las posesiones inglesas, la medicina se desarrolló mucho más lentamente que en las españolas.
En lo que es Estados Unidos de Norteamérica, solo se fundó la primera escuela en 1765 poco antes de la independencia, en el Pennsylvania Hospital de Philadelphia como el Medical Departament del College of Philadelphia, una institución de enseñanza secundaria. La Escuela de Medicina Perelman de la Universidad de Filadelfia fue la primera escuela de medicina de los Estados Unidos, donde Benjamin Rush, antes citado, en sus clases y prácticas hospitalarias, impulsaba a finales del siglo XVIII a sus estudiantes a practicar la sangrias. Rush era llamado el "Príncipe de las Sangrías". 

Medical Departament del College of Philadelphia.Antiguo aspecto en el Siglo XIX


La Farmacia del hospital inició sus operaciones al año siguiente. El primer farmacéutico del hospital fue Jonathan Roberts. 
En marzo de 1821, boticarios y mayoristas de farmacia de Filadelfia se unieron y formaron el Colegio de Boticarios, la primera organización farmacéutica de Estados Unidos. Un año después, el estado de Pensilvania reconoció su estatus de corporación bajo el nuevo nombre de. Philadelphia College of Pharmacy. Actualmente es University of the Sciences in Philadelphia. 

Philadelphia College of Pharmacy. Circa 1800


La segunda, escuela de medicina se creó dos años mas tarde, en 1767 el King's College de Nueva York, que después de la independencia se convirtió en la Columbia University y la tercera en Cambridge, cerca de Boston, en en 1782 en el Harvard College, hoy es la Universidad de Harvard.

Solo a partir de 1800, las sociedades médicas comenzaron a establecer unos requisitos básicos para practicar la profesión. Si los médicos eran escasos, los “auténticos”, lo eran aun más, especialmente en las zonas rurales.
En la primera mitad del siglo XIX la farmacia en Estados Unidos tampoco era una profesión regulada. La venta de medicamentos estaba permitida para cualquiera. Las distribución geográfica de las boticas, no era mala, pero su instalación obedecía a un mero esprítu comercial y los conocimientos sanitarios de sus dueños, eran generalmente muy pobres. En la mayoría de los casos las boticas eran almacenes, donde las “patent medicines”, eran un articulo mas a la venta. Solo unos pocos farmacéuticos habían recibido alguna formación.

 
Publicidad de un drugstore de 1885. (https://circulatingnow.nlm.nih.gov/2014/04/04/a-civil-war-surgeons-books-rediscovered/provincial-freedmen-oct-13-1855/)


No existió regulación legal para la fabricación de medicamentos hasta 1906, cuando el gobierno creó la “Ley de Alimentos y Medicamentos Puros”. En 1911, la Corte Suprema de Estados Unidos prohibió la publicidad engañosa de medicamentos patentados, una sentencia que se aplicaba a la divulgación de los ingredientes, pero no a la eficacia real del producto. Solo en 1912, se aprobó la “Enmienda Shirley” para impedir las afirmaciones falsas en la publicidad de las “patent medicines”.

Esta situación de las profesiones, junto con otros factores que ahora comentaré, crearon un substrato favorable para la gran expansión de las “patent medicines” en Estados unidos, desde finales del XVIII, hasta entrado el siglo XX.


Llegan las Patent Medicines

En Gran Bretaña a principios del siglo XVIII, ya se habían otorgado algunas patentes de medicinas, fueron las primeras de Europa, y también las primeras especialidades farmacéuticas que entraron en Estados Unidos. 
Al igual que ocurría con los ingredientes farmacéuticos llegaban, a los puertos americanos importadas desde la metrópoli. Muchas veces, Gran Bretaña dependía de las colonias para obtener materias primas, y las colonias dependían de la metrópoli para los productos manufacturados.
En 1742 una relación de “patent medicines”, contabilizaba en Gran Bretaña unas 200, pero parece que serían muchas mas. Las mas famosas y las mas cercanas a los puertos de embarque, eran las mas vendidas en las colonias. 

 
Publicidad de Daffy Elixir. Wellcome Collection https://wellcomecollection.org/works/astrqheq/items


Algunas eran formulas muy antiguas como las Anderson’s Scots Pills, conocidas en 1635, o el Daffy’s Elixir (Elixir Salutis) con anís, cochinilla, Inula helenio, hinojo, jalapa, maná, semillas de perejil, pasas, ruibarbo, azafrán, sen y regaliz español en una base de brandy. 
 


Folleto de las Gotas Pectorales de Bateman (Bateman's Pectoral Drops). Original conservado en New York Academy of Medicine Library.(1731)

Otras,como el Elixir de Richard Stoughton, llamado Elixir Magnum Stomachicu o las Gotas Pectorales de Bateman, eran algunos de los específicos patentados ingleses mas antiguos. 

Su carácter era meramente comercial. En 1726 se concedió la patente de las gotas pectorales del Dr. Bateman, pero su titular era en realidad un negociante llamado Benjamin Okell que realizó unas ligeras variantes a la tintura de opio. Todas llegaron a America, con el agravante de que muchas tenían un perfil adictivo, por los opiáceos o por un alto contenido alcoholico.

Los periódicos de Boston, Nueva York, Baltimore etc. insertaban anuncios de la disponibilidad de los productos en las principales boticas. También había mucha venta fuera de las boticas. Estos anuncios, inicialmente solo informativos, con referencia a la disponibilidad del producto, se hicieron publicitarios progresivamente.
Se vendían tanto a pacientes como a médicos, que los compraban indistintamente con el material médico, y los vendían en sus consultas.
 


El dispensario de un doctor en el siglo XVII. La imagen apareció frente a la portada de 'The expert doctor's dispensary' escrito por Nicholas Culpepper (1616-1654).

Durante el periodo de la guerra de independencia, ( 1775-1783), la falta de relaciones comerciales cortó el suministro, y promovió las falsificaciones y copias locales de los productos famosos ingleses. 

Un famoso producto, el Balsamo de Turlington, que aparecía como "Balsamum Traumaticum" en la Farmacopea Londinensis, tenía un caracteristico envase de vidrio. El envase era falsificado o rellenado en Estados Unidos.

Turlington's Balsam of Life dibujo del envase en un folleto de 1750.


Después de la guerra de independencia, creció un nacionalismo cultural. La nación recién nacida se enorgullecía de sus producciones locales de toda índole y la medicina no fue menos. Los primeros médicos estadounidenses incorporaron productos propios para apartarse de las medicinas europeas y aparecieron las primeras “patent medicines” propiamente americanas.

Mientras que un catálogo de medicamentos de Filadelfia de 1771 no incluía ninguna marca registrada estadounidense, uno de Nueva York de 1804 dedicaba la gran mayoría de sus ochenta o noventa publicidades a medicamentos locales. 


Composición de los medicamentos y panaceas

Los preparados que se recetaban y administraban eran diversos, principalmente purgantes, diuréticos, sudorales, emenagogos y linimentos, etc. Obtenían sus ingredientes en el reino vegetal, mineral y animal. A los remedios conocidos desde la Edad Media, el Renacimiento o mas recientemente desde Paracelso, se fueron añadiendo las novedades procedentes del mercado europeo, fruto de conocimientos empíricos, y del avance de la química farmaceutica. 

Muchos productos se presentaban como “panaceas”.

En la mitología griega, Panacea era una diosa vinculada a la salud. Hija de Epione (una mujer mortal) y Asclepio (el dios de la medicina para los antiguos griegos), y hermana de Atenea Hygeia,la diosa de la curación y la salud. A diferencia de su hermana, Panacea llegó a ser omnipotente como diosa curadora mediante el conoci¬miento de drogas procedentes de las plantas y de la tierra. 

 
Grabado de Panacea. Philipp Galle 1574

A Panacea se le atribuía la propiedad de curar todas las dolencias cualidad que se atribuyeron muchas patent medicines que aparecieron en este periodo. En el mejor de los casos, no solían apartarse de las formulas repertoriadas. 

Las “panaceas” o “curalotodo”, nacían generalmente de la experimentación empírica poco fiable de determinadas personas, y se convertían siempre en florecientes operaciones comerciales.

Tanto en América como en Gran Bretaña, se creía que la naturaleza seguía revelando sus secretos a profesionales y no pocos pensaban que prefería revelarlos a personas inocentes e ignorantes. El interés por hacer un bien a los conciudadanos fue un motivo alegado muy frecuentemente para comercializar “patent medicines”.

La lenta evolución de algunas enfermedades muy extendidas en la época, que presentaban mejorías temporales en su curso, como la tuberculosis pulmonar, favorecían que se pudieran alegar resultados con mas facilidad que para las enfermedades de evolución rápida y con síntomas más claros. 

En cuanto al sabor, los fabricantes la tenían muy en cuenta y sus medicinas, recubiertas de azúcar, o con excipientes aromáticos, eran mucho más fáciles de consumir que las de sabor desagradable prescritas habitualmente por los médicos.

Las medicinas patentadas eran mezclas secretas, pero de las que fácilmente se podían obtener pistas de su composición. Algunas cuando se popularizaban se incluian en las farmacopeas y formularios. En Gran Bretaña,por ejemplo, aparecieron en los “Dispensarios”, unas publicaciones mas explicativas y accesibles que las Farmacopeas, como la "Pharmacopoeia Bateana" escrita por George Bate, la "Pharmacopoeia extemporanea" escrita por Thomas Fuller y la "Pharmacopoeia officinalis and extemporanea, or a compleat English dispensatory" de John Quincy. William Lewis publicó un compendio muy popular, el "New Dispensatory" que apareció en 1753.

Bate, George (1608-1669). "Pharmacopoeia Bateana". 1709


El auge de la imprenta, la prensa y la publicidad

Por lo dicho anteriormente, se deduce que ningún profesional o profano tenía restricción legal ni moral para comercializar medicamentos y hacer las afirmaciones saludables que creyese adecuadas para vender su producto. La publicidad le proporcionaba los medios para ello.
Al igual de lo que ocurrió en Europa, se fue abaratando el proceso de fabricación del papel y mejorado las técnicas de imprenta. Los Estados Unidos de América, de 1800 contaban con unos 200 periódicos, pero en 1860 ya había 3.000, mas una multitud de publicaciones locales de pequeñas comunidades rurales, los periódicos étnicos producidos por los diversos grupos de inmigrantes estadounidenses y los periódicos dirigidos a grupos concretos, como agricultores, ganaderos, organizaciones locales,parroquias etc. La educación permitió la alfabetización de una proporción cada vez mayor de la población estadounidense.

Los fabricantes de “patent medicines” se valieron de esta prensa como el mejor metódo para transmitir su mensaje a los ciudadanos y lograr un poderoso altavoz para su expansión. A la inversa, los periódicos dependían de la publicidad de medicamentos patentados para obtener los ingresos necesarios para subsistir, y los anuncios llenaban las páginas de periódicos.

Con el tiempo se fueron implementando campañas publicitarias y madurando hábiles estrategias comerciales adaptadas a la mentalidad de la época. Cada momento tiene las suyas…

Diversos “trucos “ se empleaban con éxito en la publicidad de medicamentos patentados, uno de ellos eran las esfinges de "caballeros eruditos “, hombres con aspecto académico, los supuestos inventores del remedio, y a los que las publicidades equiparaban a los mas grandes científicos de la época. En algún caso aislado, también fueron mujeres, pero bajo un prisma mas popular.  


 
Smith´s Buchu Lithia Pills cion la imagen de su creador,(circa 1900) Col. Serra Mandri
 


Mrs Dinsmore´s Cough Drops con la imagen de su creadora. (Circa 1900) Col. Serra Mandri


Otro recurso eran las imágenes de edificios e instalaciones fabriles, para acrecentar la notoriedad del producto, o las opinones de supuestos consumidores y celebridades. Todo valía para ganar la confianza de los posibles consumidores. 


 

Beef Peptonoids ( circa 1890) Col. Serra Mandri

A mediados del siglo XIX, los empresarios, tampoco dudaban en inventar supuestas instituciones docentes “ilustres”, fueran 'Dispensarios',  'Facultades de Salud' o incluso “instituciones de caridad”.

En la década de 1840, el Congreso implementó tarifas postales mucho más bajas. Se permitía a los editores usar el correo para enviar sus periódicos sin franqueo a los suscriptores que vivían dentro del condado de la publicación. Esto impulsó las suscripciones populares y amplió aun más el número de lectores de las publicaciones. Estas nuevas leyes postales ayudaron a los fabricantes de medicamentos a enviar sus folletos, periódicos, almanaques, muestras gratuitas y repartir los productos.
 


Trade card de Ayer’s Cathartic Pills, ca. 1885. Col. Serra Mandri

Lo que en Europa conocemos como “ Belle Epoque”, finales del XIX y comienzos del XX, represntó una revolución en muchos ámbitos. El proceso de impresión cromolitografica supuso una gran transformación para la publicidad. Permitió la aplicación económica y sencilla del color sobre papel y metal. 
Los fabricantes se aprovecharon para ilustrar atractivos folletos y almanaques y tarjetas comerciales a todo color, las bellas Trade Cards, sobre las que este blog tiene un artículo.

Si te interesa, puedes verlo en este enlace: "Trade Cards"


Los almanaques llenos de consejos con finalidad publicitaria, eran especialmente eficaces, especialmente en las zonas rurales. Los fabricantes adquirieron con ello, entre las personas de poca cultura, que eran la gran mayoría, un prestigio como expertos de salud, y sus consejos eran seguidos fielmente.

En cuanto al envasado de las especialidades, los finales del siglo XIX, vieron la creación de latas y cartonajes de vivos colores, que lucían de forma atractiva y elegante en las boticas y almacenes.

 

 

Català: 
Història de la farmàcia. Història del disseny gràfic. Història de la publicitat. Història del medicament. Història de la medicina. Medicaments vintage.
En aquesta ocasió presentem la primera part d'un article sobre el naixement de les "patent medicines", les primeres especialitats farmacèutiques als Estats Units d'Amèrica.

English:
History of the pharmacy. History of graphic design. History of advertising. History of medicaments. History of medicine. Vintage medicines.
On this occasion we present the first part of an article about the birth of "patent medicines," the first pharmaceutical specialties in the United States of America.

Français:
Histoire de la pharmacie. Histoire du graphisme. Histoire de la publicité. Histoire des médicaments. Histoire de la mèdecine. Médicaments vintage.
Cette fois-ci, nous vous présentons la premiere partie d´un article sur la naissance des « patent medicines », les premières spécialités pharmaceutiques aux États-Unis d'Amérique.